¿Dónde están los pasapalos?



"Las crónicas de un cliente", tal vez así pueda bautizar una nueva sección de este sitio web, en el que, sin ánimos de destruir ni impulsar marca alguna, les cuente las vivencias que, como clientes, muchas veces pasamos en establecimientos que dicen "el cliente siempre tiene la razón", pero al final siempre se hace lo que dice el jefe del local.

¿Qué pasó con los pasapalos? Fué mi pregunta la última vez que fuí a tomarme unas "frías" con mi papá en cierto lugar de Caracas en el que soy muy asiduo, recuerdo que el llegó de Cumaná, Edo. Sucre, luego de un largo viaje de toda la noche, tenía tiempo sin verlo por lo que decidí que nos veríamos allí, para hablar largo y tendido y compartir un buen rato.

Tenía más o menos un par de meses que no visitaba el local, llegué saludando a algunos de los empleados del sitio a quienes conozco de vista ya que me habían atendido antes, y nos sentamos en la barra.

1, 2, 3, 5, 7 cervezas después, le pregunto a la chica que nos atendía en aquel momento: ¿Qué pasó con los pasapalos?, su respuesta no se hizo esperar como de forma automática: ay, chico, ¡es que están muy caros y ya no los podemos poner!

Volteo a ver a mi papá y simplemente puso cara de resignación, le dijo a la muchacha que no se preocupara y continuamos charlando.

El espíritu del cliente descontento se apoderó de mí y cambié el tema diciéndole:

"No papá, no es que no puedan colocar los pasapalos, es que sencillamente ahora no quieren hacerlo."

Le expliqué por qué es una práctica que muy pocos usan ahora para fidelizar, y es que simplemente el manejo arbitrario de los costos de los productos de un restaurante, es algo sencillamente brutal.

Para darles un referente, cierto día conversaba con el dueño de una panadería de La Guaira, quien además es socio de un restaurante. Mi amigo me dijo lo siguiente:

-"Si un kilo de bistec te vale Bs 200, entonces un plato con arroz, un bistec pequeño y ensalada, debe costar para venta al público, al menos, unos Bs 400."

-¿400? ¡Santo cielo! Voy a montar un restaurante entonces, fué lo que le dije.

Pero volviendo al tema de los pasapalos: ¿Era necesario que los eliminaran? No volví a ir a ese sitio, sinceramente lo hacía porque sentía que mi presencia era importante para ellos, no regresé porque la última vez, los costos habían aumentado y la calidad del servicio había disminuído.

Pude haberme ofrecido para planificarles alguna estrategia, pero por encima se veía que no querían tener nada que ver con eso porque "podría ser muy caro"

Y tú, amigo lector, si tienes un restaurante, cuida a tus clientes. No se trata de regalarles las cosas, sino de hacerles sentir especiales. Es cierto que estamos en tiempos de crisis, no hay que negarlo; pero soy de los que piensa que las crisis se superan usando la inteligencia.

La mayoría de los que vamos a restaurantes o sitios donde reunirnos, es porque buscamos algo diferente, un buen ambiente en el que nos sintamos cómodos. De lo contrario nos quedaríamos en casa haciendo nuestras reuniones especiales y de negocios.

Comparte, haz que las demás personas sepan lo que no deben hacer.


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