A través de éste camino, nos construimos diariamente a nosotros mismos: muchas veces tropezamos, cometemos errores y eso está bien, somos humanos y a fin de cuentas, perfectos con nuestras imperfecciones.

Para nadie es un secreto que la profesión de bartender fué la que me costeó los estudios, sumada a ese deseo de no permanecer estancado siempre en el mismo sitio.

Pero, tal vez ese deseo, nació por algo más.

Recuerdo que en uno de aquellos sitios que trabajé hace ya unos años (tal vez unos 10), solía tener un jefe algo déspota, a quien le gustaba burlarse de las decisiones que tomaban los demás.

Era de esas personas a las que le hace gracia ver que los demás estén creciendo. En lo personal creo que es una forma de mostrar su inseguridad, o tal vez de ocultar que de alguna manera necesita a ese empleado porque algo hace bien.

Es una forma muy extraña de decir que nos quieren, tomando una actitud posesiva que aunque en el fondo no quiere hacernos daño, es bastante incómoda.

Para aquel entonces yo estaba comenzando a estudiar mi carrera, y tenía esa llama interna que se nos enciende cuando hacemos algo nuevo que nos gusta.

Sé que me entiendes, si no, no estarías aquí.

Recuerdo que una vez me dijeron: "Si yo decido cerrar el negocio, te morirás de hambre."

No podría explicarte el sentimiento que experimenté al oir esas palabras. Tenía ganas de contestar con cualquier cosa, lo primero que se me ocurriera, pero no lo hice.

Sentí que algo me oprimía el pecho, porque a pesar de ser unas palabras que me hirieron en el alma, sabía que era verdad.

Así que tenía que callarme y darles la razón, aunque créeme, sentí que algo me aplastaba el orgullo.

Creo que era precisamente eso, yo estaba comenzando a recorrer mi camino y ya encontraba un obstáculo, nada más y nada menos que en mi sitio de trabajo, un lugar que para mí, era sagrado.

Te preguntarás ¿Y por qué no se fué de allí? Pues bien, no puedo negar que ganaba bastante bien, mi hijo estaba pequeño y no me iba a arriesgar. Sí, de alguna manera estaba tocando fondo. No había nada en ese momento que pudiera hacer (o al menos eso era lo que yo pensaba), el caso, es que ya lo estaba haciendo.

Al comenzar esta carrera pensaba que trabajar en una mejor empresa donde se valoraran mis capacidades sería la solución, pero analizando un tiempo después ésta anécdota, me dí cuenta que lo que yo tenía que hacer, era crear mi propio proyecto.

Era muy temprano aún. Tenía que seguir preparándome y así lo hice.

Hace más de 5 años que decidí retirarme de aquél lugar que estaba poco a poco consumiendo mi energía. Para cuando lo hice, ya había puesto en marcha este proyecto. Al cabo de un tiempo, supe que habían cerrado debido a la situación del país.

Créeme cuando te digo que sentí pena, porque nadie merece que ninguna situación le haga cerrar su negocio. Si sigues éste sitio desde que empezó, sabrás a qué me refiero: también he tenido mis altibajos.

Nunca olvides que eres tú quien toma la decisión de avanzar o quedarte estancado, que está en tí soportar o no las cosas que quieran hacerte.

Éste camino no es fácil, pero recorrerlo es muy satisfactorio.

¿La moraleja? Jamás dejes que alguien decrete tu futuro. Eres el responsable de lo que suceda...

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