contenido minimo viable

El blogging, cuando se ejerce como estrategia para posicionar una marca o empresa, requiere de al menos un par de cosas que deben cumplirse.

Más allá del diseño del blog y de las funciones que hayas decidido implementar en el mismo, es el contenido que se haya creado en el mismo, el que cumpla la función de comunicar.

Si bien todos los demás elementos técnicos son importantes para proyectar una imagen de marca, sin contenido, no aportamos nada a nuestra audiencia.

En este sentido vemos que, al comenzar el blog de nuestra marca, por lo general no sabemos cuánto contenido debemos crear antes de su lanzamiento.

Es aquí, donde entra en acción lo que he llamado "Contenido Mínimo Viable", y no es más que la cantidad mínima de contenido que debes generar, de modo que tengas algo que compartir en las redes sociales, pero no se trata simplemente de un "algo que compartir", sino también del qué.

¿Qué es el CMV?


CMV son las iniciales de Contenido Mínimo Viable. Y se trata de la cantidad mínima que debes producir en tu blog profesional para poder posicionarte.

Ahora bien, ¿De cuánto contenido estamos hablando?

La respuesta es: depende.

Y digo depende porque, de acuerdo con tu sector del mercado, habrá una cantidad variable de preguntas frecuentes por resolver.

Por otro lado, también es importante definir cuál será el o los formatos en los que vas a crear esa cantidad mínima de contenido. No se trata de abarcarlos todos, sino de concentrarse en los temas a resolver.

Se suele pensar que mientras mayor sea la cantidad de formatos que se abarquen, mejor será el posicionamiento. Esto funciona ciertamente cuando ya llevas algo de tiempo con tu marca, pero si nos enfocamos demasiado en elegir distintos formatos antes del lanzamiento, entonces estaremos retrasándolo todo.

Desde mi perspectiva, lo ideal es tener cuatro contenidos que abarquen distintos enfoques con relación a un tema. Veamos un ejemplo:

Ejemplo de CMV:


El spa de Katherine, ha decidido lanzar su blog para dar a conocer la marca. Su producto principal a promocionar, es el masaje deportivo. Su CMV estará compuesto de 4 artículos de blog con los siguientes temas:

  1.  ¿Cómo evitar lesiones al correr?
  2.  Recomendaciones para aliviar el dolor muscular producido por el ácido láctico.
  3.  ¿Cómo darse un automasaje en las piernas?
  4.  Beneficios del masaje deportivo.

Como te habrás dado cuenta, este es un plan CMV enfocado en promocionar el servicio de masaje deportivo. Nota como todos los titulares se relacionan entre sí.

Cada uno de ellos, estará enlazado a los otros tres, de modo que el usuario tenga la posibilidad de elegir cual leerá primero, y cual leerá después, sin embargo, cada uno tendrá un llamado a la acción que invitará al usuario bien a suscribirse o a solicitar una cita para disfrutar del servicio.

Es importante destacar, que cuando hablamos de contenido, estamos dando por sentado que ya se ha diseñado la experiencia del usuario, es decir, que ya tendremos creadas las landing pages, páginas de suscripción, páginas de formularios, páginas de agradecimiento y por supuesto, cada una de las secciones correspondientes del blog: Acerca de, contacto, entre otros.

Si éstas secciones estáticas del blog no se han definido con antelación, entonces será muy difícil realizar un llamado a la acción al usuario, puesto que no tendremos una forma de captar a esa persona que se ha interesado en lo que ofrecemos.


Contar tu historia en las publicaciones, está bien para un blog personal. Pero en uno profesional los lectores buscan resolver problemas. Para historias tienen los libros.


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¿Para qué sirve el CMV?


Hay que ser francos: existen personas que qieren lanzar su blog sin siquiera una publicación, o bien con solamente un post de bienvenida, o incluso contando su historia o parte de ella.

Esto está muy bien si se trata de un blog personal, pero no si es uno comercial, no si estás enfocado en atraer clientes o leads.

Para éste segundo caso, las páginas de bienvenida se limitan a las secciones "Sobre mí" o "Acerca de". Esto es lo ûltimo que lee el usuario.

Y es que el visitante llega con ganas de solucionar un problema concreto.

Lamento que suene duro, pero para leer historias, ya hay bastantes libros. En un blog se resuelven problemas.

Si usamos nuevamente el ejemplo del spa de Katherine, vemos que el usuario que entra está buscando información acerca de las lesiones deportivas, por lo tanto podemos concluir que:

✔️ Practica algún deporte.
✔️ Tiene una lesión o quiere prevenirla.
✔️ Ya tuvo una lesión y busca cómo evitar una nueva.
✔️ Alguien le ha hablado del masaje deportivo para aliviar el cuerpo.
✔️ Necesita el masaje para relajarse o nunca se ha hecho uno y por eso busca información.

Sin embargo, éstas son suposiciones que pueden ser variables. De ahí que Katherine, debe definir detalladamente un perfil de cliente, al cual irá dirigido su contenido. Podríamos decir que básicamente, sus artículos están dirigidos a un corredor o maratonista.

El CMV nos sirve entonces para demostrar con una cantidad mínima de contenido, nuestra experiencia en el sector del mercado al que vamos dirigidos, ayudando de esta manera a ir creando un posicionamiento de marca en la mente de los consumidores.

¿Por qué usar el método del CMV?


El método del contenido mínimo viable, asegura que se le dará respuesta a una problemática concreta que presenta el usuario, solucionándola y al mismo tiempo, mostrando a la marca como alternativa experta en el tema que se trata.

También es una buena forma de generar ideas para un blog profesional, ya que estarás manteniendo el enfoque en el problema del usuario, pero al mismo tiempo, estarás presentando un satisfactor (producto/servicio) para una solución más concreta.

Por otro lado, te ayuda a marcar un plan de contenido para tu blog. Si te has quedado sin ideas, pensar en los problemas que solucionan aquello que ofreces es la mejor estrategia para generar nuevos contenidos que puedas presentar a los usuarios.

¿Cómo hacer un CMV?


En general, se sigue el siguiente proceso para generar tu propio CMV:

  1. Definición del producto o servicio a promover.
  2. Definición de los beneficios del producto o servicio.
  3. Definición de los problemas (al menos 3) que soluciona el producto o servicio.
  4. Investigación de cómo se presenta el problema al usuario.
  5. Creación de los contenidos.
  6. Publicación de los contenido
  7. Difusión de los contenidos.
  8. Medición de resultados.

¿Y después del CMV, qué?


Seguro que te estás preguntando esto, y la respuesta es que puedes iterar según la cantidad de servicios que tengas. O incluso, puedes hacer distintos contenidos que aborden problemas diferentes pero que busquen promover el mismo servicio o producto.

Esto dependerá de los objetivos que tenga tu marca, y del posicionamiento que quieras lograr, en el ejemplo anterior, Katherine quiere posicionar su spa como centro especializado en masaje deportivo, (como dije al comenzar el ejemplo), por lo tanto, sus contenidos están creados en torno a ese tema.

Pero si por alguna razón, Katherine lanza un servicio de masaje geriátrico, entonces deberá crear cuando menos un CMV para promover dicho servicio.

Ten en cuenta que esta estrategia está enfocada al lanzamiento de nuevos productos o servicios, partiendo del CMV, pueden crearse muchos más contenidos que complementen la temática. Esta es simplemente la base para despegar.

Si estás comenzando tu blog profesional y no has definido aún tu CMV, o no sabes cómo hacerlo, puedes agendar una consulta y con mucho gusto trabajaremos en él.

También lo empleamos en nuestro programa vive de tu pasión, al definir los contenidos que posicionarán a nuestros estudiantes como referentes en su sector.

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